domingo, 2 de diciembre de 2012

PAISAJE CON MUERTE de Rosa Iglesias





PAISAJE CON MUERTE


No tenía el color apagado de los robles.

Era la tierra, pues,  el corazón hambriento
de lo que  ya es, apenas,  polvo ,
la fauce ilesa del alarido , la tiniebla,
la mandíbula desencajada del depredado
que le hinca el diente a lo muerto para alimentarse
de   paisaje ,
para  no morir  de  sola inmediatez.

Tras el telón  de lo oscuro,  entre confusiones
y en la espesura atragantada de lo negro
 el hombre  renunciaría a ser alguien ,  si  lo fue , solo,
resucitado  como sombra de bosque que camina.
Él  hubiera deseado morir , soñándose niño,
en el primer abrazo pronunciado por  la madre,
en  la imprudencia de  algún nombre, vulgar y femenino,
que le supiera a mujer emancipándosele en la boca.

Pero el temblor de la poca o mucha suerte
le vino a renacer , allí , por entre  las manos de pobre,
a los pies de la perpetuidad que culmina en la miseria
y que viene, arrogándose, para orinarnos de ruina.
Al fin acabó,  muriendo,   como un otoño apuñalado,
como los  árboles que, a golpes,  le gusta tronchar el viento...


Rosa Iglesias